Según lo establece el D.L. N° 211 en su artículo 5°, el TDLC es un órgano especial e independiente, sujeto a la superintendencia directiva, correccional y económica de la Corte Suprema, con competencia en todo el territorio de la República de Chile. Su función es prevenir, corregir y sancionar los atentados a la libre competencia.

Para ello, el Tribunal basa su trabajo diario en tres pilares fundamentales que iluminan su labor:

Visión

Ser reconocidos por la comunidad como un tribunal de excelencia que imparte justicia de manera independiente, oportuna y predictible.

Misión

Promover y defender la libre competencia en los mercados, previniendo, corrigiendo y sancionando los atentados a la misma.

Valores

Excelencia: actuar de manera óptima tanto en el plano técnico como de gestión, cumpliendo con el mandato legal.

Predictibilidad: posibilidad de predecir el actuar del Tribunal a partir de criterios económicos y jurídicos conocidos, asegurando la consistencia de su proceder y dando cuenta de las razones que motivan los cambios de criterio.

Independencia: capacidad de actuar sin sometimiento a la tutela de ninguna persona, institución u organismo, ejerciendo la toma de decisiones de manera autónoma, libre e imparcial.

Oportunidad: impartir justicia en tiempo razonable de acuerdo a la magnitud del asunto encomendado.

Confidencialidad: proteger la información estratégica de los agentes económicos como pilar básico para para garantizar las bases de la libre competencia.